Vistas de página en total

lunes, 16 de mayo de 2011

SI EXISTE CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA


El argumento del ex presidente Álvaro Uribe Vélez de que en Colombia no existe un conflicto armado sino una amenaza terrorista contra la democracia y la ciudadanía en general, desconoce una realidad que ha perdurado en el tiempo por más de 50 años.

El Origen del conflicto

La época de La Violencia en Colombia (1946-1965) que ocasiono cerca de 180 mil muertes en un país de 13 millones de habitantes, fue una de las tantas confrontaciones armadas entre liberales y conservadores en la lucha por el poder.

Con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (1948), es el detonante principal del conflicto interpartidista que genera la aparición de las guerrillas liberales (bandoleros y chusmeros) y las bandas conservadores (chulavitas y pájaros).

La violencia interpartidista ha tenido tres fases de una aparente terminación:
  1. La admistía de Roja Pinilla (1953) que desmovilizo la guerrilla del llano.
  2. El Frente Nacional (pactado en 1957) y que durante 16 años (1958–1974) los dos partidos tradicionales se alternaron el poder para repartirse el fortín burocrático y no permitió la participación electoral y el acceso a cargos públicos de terceros partidos ni incursionaran en el control del Estado.
  3. La transición del conflicto político al conflicto social que en el fondo es la transformación de unos grupos armados políticos en guerrillas y paramilitares.
El accenso del narcotráfico al poder

En la década de los 80 los actores del conflicto armado (guerrilleros, paramilitares) son influenciados por el narcotráfico y la disputa ahora es económica y territorial.

En el escenario político aparecen nuevas corrientes políticas de izquierda (UP, UNO), pero a su vez los narcotraficantes incursionan en ámbito político (Pablo Escobar, Carlos Leader entre otros) que se dan a la tarea de exterminar a los adversarios y enemigos del narcotráfico tras una larga lista de magnicidios: Rodrigo Lara Bonilla, Guillermo Cano Isaza, Hernando Baquero Borda, Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, José Antequera, Carlos Pizarro Leongomez, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Toledo Plata, Enrique Low Murtra, Manuel Cepeda Vargas, Jaime Garzón entre otros. Algunos de esto crímenes ya han sido catalogados como crímenes de lesa humanidad, sin embargo todavía están en la impunidad.


Tras este plan sistemático de asesinatos también existe desde la década de los 80 un plan político de infiltrar las altas esferas del estado (DAS, Fuerzas Militares) y permearon los partidos políticos tradicionales, convirtiendo a muchos en una elite de parapolíticos que se han vendido a la causa del narcotráfico y el paramilitarismo. En los últimos 8 años más de un centenar de parapolíticos implicados están en la cárcel y otros tantos están siendo investigados.

El conflicto armado actualmente

Las FARC desde hace muchos años están realizando operaciones militares continuas, asesinado tanto militares como población civil y durante años han tenido secuestrados a numerosos militares y civiles, han sembrado extensos territorios de minas antipersonales, han reclutado en sus filas a menores, y se han involucrado en el negocio del narcotráfico y en el tráfico de armas, son infracciones graves al Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Las AUC se crearon como un grupo contrainsurgente que combatía a las guerrillas de las FARC, ELN y EPL y eran patrocinados por grupos de ganaderos, terratenientes y narcotraficantes de las regiones en las que operaban que eran hostigados o amenazados por dichas guerrillas. Más del 70% de sus ingresos provenían del narcotráfico, igualmente se financiaban con el secuestro y la extorsión además de recibir dinero de multinacionales que operaban en las zonas bajo su control. También recibieron colaboración de varios miembros de las Fuerzas Armadas además de tener estrechos vínculos con múltiples políticos colombianos con el objetivo de ganar poder militar y político en el país. Como se ha evidenciado con las últimas investigaciones judiciales, las AUC recibían de los organismos de inteligencia del Estado, los datos necesarios para asesinar a dirigentes políticos, sociales, estudiantiles, sindicales, afro-descendientes, indígenas, etc.

Es claro que en Colombia existe un conflicto armado, y aceptar ese hecho no impide estar en contra de las terribles acciones de las guerrillas o de los paramilitares, ni implica jurídicamente otorgarles status de beligerancia. No hay entonces nada contradictorio en aceptar que en Colombia existe un conflicto armado y afirmar al mismo tiempo que ni las guerrillas ni los paramilitares son beligerantes y que sus acciones son atroces y cometen crímenes de lesa humanidad.

Es un acto extremo de terquedad ideológica negar que Colombia existe un doloroso conflicto armado. Con solo negar la existencia del conflicto no se acaba y por el contrario, reconocer su existencia es una estrategia legítima para combatirlo. El Congreso para la aprobación de la ley de víctimas, como el presidente Juan Manuel Santos en un acto histórico han aceptado que en Colombia si hay un conflicto armado desde hace muchísimos años.

Carlos Augusto Cubillos Romero
cubillos52@gmail.com

2 comentarios:

  1. ES UN UN BUEN RESUMEN DE LA HISTORIA DE LA VIOLENCIA EN COLOMBIA, SIN EMBARGO:

    1 -YO CREO QUE LA VIOLENCIA BIPARTIDISTA EN COLOMBIA INICIA CON TORRES Y NARINO Y CONTINUA A TRAVES DE LA HISTORIA, TOMANDO DIFERENES NOMBRES Y CON ACTORES QUE CAMBIAN DE BANDO, PERO CON LA MISMA DIVISION Y POLARIZACION. LA MAS RECIENTE: GUERRILLAS Y PARAMILITARES

    2 -EL ANALISIS PERTINENTE AHORA ES: CUALES SON LAS CAUSAS REALES (SIN IMPORTAR SI SON O NO CORRECTAS) DEL CONFLICTO Y CUALES LAS CIRCUNSTANCIAS QUE LE PONDRIAN FIN.

    3 -LOS PLANTEAMIENTOS QUE RESULTEN DEL ANALISIS DEL CONFLICTO, DEBEN HACERSE PUBLICAS, PARA QUE EL PUEBLO NO SIGA IGNORANTE DE SU REALIDAD E INICIAR UN PROCESO DE PAZ CON RAICES.

    ResponderEliminar
  2. Qué bueno análisis, pero esto seguirá ocurriendo mientras todos nosotros no tengamos memoria y no obtengamos conocimientos culturales, morales y no queramos pisotear al otro sino abrir nuestro propio campo de acción

    ResponderEliminar